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Lost in Translation

febrero 14, 2010

Ya entiendo mejor la frase de “ a mi eso me suena a chino”, la gente en China no entiende ni papa de cristiano, y comunicarte en este lugar es un incordio. Lo que antes pedir un billete de tren al siguiente destino era algo relativamente rápido y sencillo, ahora es todo una odisea.

Hemos tenido la suerte de coincidir con el año nuevo Chino, al principio pensamos, madre mía que afortunado somos, y sin planearlo ni nada. Pues bien, al ver las colas de la estación para comprar el billete decidí que mejor hubiera sido en cualquier otra época del año. Allí simplemente, se habían pasado la noche plantando chinos, y por la mañana voila.

Más tarde nos enteramos que es en esta época cuando exclusivamente el país se ralentiza, es ahora que los trabajadores descansan durante casi un mes que duran los festejos del año nuevo. Y por consiguiente mil millones de chinos se mueve al mismo tiempo, creando el caos más absoluto. De cualquier forma, la suerte hizo que una adolescente en la cola de los billetes hablara inglés, la cual exprimiríamos hasta tener en nuestras manos los preciados tickets hasta la siguiente ciudad china.

Nanning, es una ciudad bastante anodina al sur del China, pero con un desarrollo que casi lo ves día a día. Pasear por sus grandes avenidas es agotador, ya que recorrer una pequeña distancia en el mapa se convierte en kilómetros viendo chinos sin parar. De repente dejamos de ver guiris, un negro ahí me habría parecido primo hermano. La gente nos miraba a cada paso, y como hay tantos, nos miraban constantemente de arriba abajo, sin ningún tipo de pudor ni vergüenza.

Cuando nos hubimos cansado de ver tiendas (tiendas de chinos como las de Madrid, pero en cada esquina), nos dimos cuenta que el subsuelo de esta enorme ciudad,  contenía una metrópolis subterránea repleta de tiendas, restaurante… lo que a mí personalmente casi me mata. Solo quería llegar a mi chino hotel y reflexionar sobre lo que había visto ese día y así darme cuenta que mañana dejaremos de comer hamburguesas de Mcdonalds para comer Noodles y wantung.

La otra ciudad que visitamos estaba a 3 horas de la “frontera” con Hong Kong. La todavía más grande Guangzhou. Esta ciudad es enorme. Es tan grande que me da pereza contar algo de ella. Así que no lo voy a hacer. Si queréis saber de ella mirad el Wikipedia. Aunque seguro que hasta a ellos les parece soporífera.

Javi

One comment

  1. con lo q me gusta a mi una tienda………te hubieses ido solito a tu hotel chino, pq yo no reflexiono tanto ja,ja,ja,ja,ja

    besitosssssss



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