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Leaving Laos… Vegas

enero 8, 2010

Este país que hoy dejamos atrás ha conseguido que quisiéramos volver a casa, pero también ha despertado  unos sentimientos que otros países no lo habían ni rozado. Puedes estar 12 horas en un autobús muy precario para 300km, pero eso se mezcla con un paisaje montañés verde, de aspecto húmedo, boscoso que hace que a penas  huelas la gallina muerta que el vecino laosiano lleva en el asiento de al lado.

Para mi entender Laos te gana y te pierde a la primera. Mi primera impresión fue la correcta. La gente es muy simpática, más guapa que en todo el sudeste asiático, muy tranquila, jamás te levantarán el tono de voz, aún la risa suena tímida, y nunca te presionarán para que compres, para que montes en sus tuk tuks… Aquí la vida transcurre muy muy lenta. La parte negativa es el precio abusivo en ocasiones de algunas cosas, mucho más que en todo el Sudeste visto hasta ahora.

Si se busca pasar unas vacaciones de relax y lujos occidentales y vas a Laos, te has equivocado. Laos tiene lo básico, y aunque en Luang Prabang pueda parecer que este país tiene de todo, es solo un espejismo, la mayoría del país vive en casas de bambú y paja  y subsiste con lo que ellos mismos producen en sus alrededores.

Este año he pasado el día de Reyes en el sur de Laos. Al principio me daba pena de que estos niños que correteaban por aquí no tuvieran los juguetes esperando en el salón, pero cuando los ves y los escuchas reír te das cuenta que la desgracia la tenemos a 7000 km de aquí donde el salón nunca estará del todo lleno.

Para cumplir un tópico más, he de decir que la gente del sur vuelve a ser más simpática, más abierta, más de todo. Los laosianos del sur nos dejan un sabor muy dulce del país. A medida que pasas con la bici, la mayoría de los habitantes que no te conocen de nada, paran lo que están haciendo y te tiran una sonrisa junto con el “Sabaidee” (hola, qué tal). La verdad es que hasta los pedales pesan menos cuando hay público pendiente de ti.

Nos ha encantado Laos, pero nuestros estómagos están hartos de este país. Necesitan jamón, necesitan un pucherito, necesitan unas patatas con chocos. ¿Pero qué le pasa a esta gente? Con todo el arroz que tienen y no saben hacer una buena paella. En fin, necesito un Mercadona.

Ya hemos cruzado la frontera, y ya siento que ha sido uno de los mejores países que he visitado.

Ya os dejo, que veo que está atardeciendo en Camboya.

Un abrazo a todos.

Javi

5 comentarios

  1. Definitivamente, si viajo al sureste asiático alguna vez iré a Laos (con la mochila cargada de productos Mercadona, jeje).¡A disfrutar Camboya y un abrazo!!!


    • Jaja, definitivamente, este es un país para ti Juan. Lo exprimirías hasta la última gota no me cabe duda alguna. Un abrazo, gracias por levantarte tan temprano, encender el ordenador, leer y escribir a estas horas. Pasa buen día


  2. HOLA ESPERO QUE ESTE COMIENDOTE EL COCO,PARA ESO ESTOY YO. ME ENCANTAN LAS FOTOS AS MANDADO LA QUE ESTAS EN COCHILLA ME ENCANTA. BESOSSSSS MUCHOSSS HASTA PRONTO GUAPO.


  3. Las fotos me tienen atonita … son de armanake😉 !!!
    Me alegro que ya tengais fecha de vuelta, asi disfrutareis mas, si se puede, el tiempo que os queda!!!

    mil besos


  4. caballero que bonito lo que escribes
    tengo muchas ganas de hablar contigo
    asi que ya sabes
    te echo de menos rubiales
    que sabio eres!!!



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